¿A multas más caras, más orden en las pistas?, ¿a más años de cárcel, menos conductores ebrios atropellando niños? La desesperación nos arrastra a las fórmulas elementales. La ineptitud arrastra a la autoridad a implementarlas. George Bernard Shaw dijo que para todo problema complejo hay siempre una solución simple, que es errónea.
El último paro de los microbuseros fue a “media caña”, pero fue. Me resisto a analizar ese paro, sus motivaciones, sus porcentajes de acatamiento o desacato. Poco interesa lo que dijo el ministro tal o el dirigente cual. La cosa es ir al fondo, no chapotear en la cáscara.
La Defensoría del Pueblo dice en su informe 137 que el transporte urbano en Lima es un “desafío en defensa de la vida”. No exagera. En el Perú cada día mueren atropelladas diez personas, tres de ellas en la capital. La mayor parte de esas muertes la ocasionan dos tipos de vehículo: ómnibus y “combis”. ¿Me ensaño con los microbuseros? Que hablen los números.
Entre enero y junio del 2008 los ómnibus mataron en Lima a 67 personas, las combis a 64, las station wagon (timón cambiado) a 23, los camiones a 26 y los automóviles a 53. La cosa es seria.
El problema está en el caos, la autoridad incompetente y desarticulada, la informalidad y la ignorancia. Nació a inicios de los 90 con la liberalización del transporte público. Libertad para importar combis viejas, crear asociaciones de microbuseros, imponer rutas culebríticas y cobrar tarifas al ritmo del mercado. La planificación cayó al vacío y la autoridad miró al costado.
Era urgente que miles de despedidos de las privatizaciones y desburocratizaciones cogieran el timón y salieran a pelearse pasajeros, en lugar de irrumpir en marchas demandando puestos de trabajo. Nació la era combi, y aquí la tenemos.
Para salir hay que tomar decisiones de fondo, y no hacer piruetas metropolitanas para la tribuna. Estas marchan por cuatro ejes: planificación, formalización, autoridad y educación.
Planificar implica redefinir rutas funcionales y construir viaductos mirando a los próximos 25 años, y licitarlos. De manera progresiva pero firme, ir eliminando las combis y despejar espacios y avenidas para que circulen por ellas sólo ómnibus, mejor si son articulados. Uno de estos transportaría 160 personas ocupando 18 metros de pista. Sustituiría a 13 combis que ocuparían media cuadra, o a 160 taxis que saturarían 3 cuadras y media.
La formalización es pasar de la combi asesina a la empresa eficiente, con estándares de calidad de servicio, normas de tratamiento al pasajero, y choferes que trabajen seis horas, tengan seguro, vacaciones, jubilación y ganen una mensualidad. Así no necesitarán salir a cazar pasajeros para ganar la guerra por el centavo.
La autoridad debe hacerse respetar, articularse, establecer una normatividad clara e integral, montar una élite de inspectores, instalar cámaras de televisión manejadas desde centrales abocadas a controlar y a desatorar congestionamientos mediante semáforos inteligentes o movilizando policías en tiempo real. Ah, y también poner multas.
Finalmente, educar en seguridad vial a nuestros niños y jóvenes, así como a los principales transgresores: nosotros, los adultos. Hacer del chofer un profesional, con cursos exigentes y evaluaciones de conocimiento, físicas y psicológicas constantes.
Poner el ómnibus al servicio del pasajero, y no al revés. Allí está la diferencia.
9 comentarios:
profesor lucho, tiene toda la razón. las combis son las protagonistas del caos del día a día y de la mayoría de accidentes de tránsito en nuestra capital, pero nosotros también tenemos algo de culpa por seguir subiendo en ellas. ahora, si se eliminan las combis, ¿que solución se le darían a los miles de conductores y cobradores que quedarían desempleados? ellos se levantarían contra la autoridades y seguramente se generarían nuevos conflictos y paros en Lima si se aplica un cambio radical de 180º.
En Lima, hay demasiados vehículos, sobretodo taxis informales y combis; y todo esto, sumado a la constante ejecución de obras en nuestra capital, generan un caos impresionante, desesperante y estresante para cualquier persona.
Pienso que se debería evitar la importación de vehículos usados para que el parque automotor disminuya, y se debería concluir la construcción del tren eléctrico porque es un desperdicio para el transporte limeño.
Cuando se formaliza el transporte público, las jornadas laborales de choferes o cobradores se reducen a seis horas (día) o cuatro (noche), y ya no son de diez o doce horas como ahora. Eso duplica las plazas de trabajo.
Aún así, el proyecto metropolitano contempla la generación de empleo para quienes prevsiblemente quedarán desocupados, y el "chatarreo" para "comprar" las combis y darles así un capital a los transportistas, a fin de que adquieran las unidades adecuadas.Eso se ha hecho en otras ciudades de América Latina.
Recomiendo que leas el informe de defensoría (está en su web).
En realidad la solución antes de partir de los gobiernos locales viene de los mismos transportistas. Para desparecer las combis, los grupos de transporte que usan estos vehículos deberían venderlos, asociarse en grupos más grandes y mejor organizados, y comprar buses modernos.
Las combis ya cumplieron su ciclo.
El lunes me entrevista Radio Capital, para hablar del transporte público. Agradecería que me envíen sugerencias. A ver si podemos influir en algo... o en mucho. Gracias.
Algunas soluciones al problema del transporte urbano que quedaron estancadas: Tren Eléctrico, Periférico de Lima Norte, Ramiro Prialé, Anillo Vial. ¿Sucederá lo mismo con el Metropolitano? Ojo que lo que se están empeñando en inaugurar (cerca del día de las elecciones municipales) es sólo una parte del proyecto. Sin las líneas y rutas recolectoras, o el chatarreo, o el despeje de varias avenidas, o los programas de empleo para los que quedarían desocupados, o las escuelas de choferes, etc. la cosa queda estancada y a la larga se puede convertir en un nuevo problema.Les recomiendo leer el informe de la Defensoría del Pueblo, está en su web, y vale la pena para meternos un poco más en el problema. ¡Seamos ciudadanos y no solamente individuos, para que no nos hagan cuentos como el del tren eléctrico! ¡Conozcamos y participemos!
Lima, como todos sabemos es una ciudad habitada por más de 8 millones de personas, de acuerdo a investigaciones realizadas en el 2009 para medir el nivel de pobreza en Lima, la clase de NSE (Nivel Socio Económico) Alto, equivale al 5,5%, NSE Medio Alto al 16.5%, NSE Medio al 31,8%, el NSE Bajo al 30.1% y NSE Muy Bajo al 16.1%, ahora, de esta misma investigación podemos destacar también que del NSE Alto :69% posee vehículo particular, NSE Medio Alto el 33% NSE Medio el 10% NSE Bajo el 5% NSE Muy Bajo el 2%, estas cifras dejan en claro que la mayoría de limeños, aproximadamente 6´800,000, depende básicamente del transporte urbano para movilizarse. Para atender esta demanda, la actual gestión del Municipio ha autorizado la circulación de 29,700 unidades de Transporte Público, distribuidas en 418 rutas. Se estima otras 3,500 unidades piratas invadiendo las principales vías y unos 210 mil taxis informales y 120 mil taxis formales.
Sin embargo, nosotros como verdaderos protagonistas de la realidad podemos percibir que dicha medida no soluciona a satisfacción las exigencias que el común de los limeños necesitamos para transportarnos día a día. Como prueba de ello es la gran cantidad de congestionamiento vehicular que debemos padecer a diario, lo cual para quienes somos usuarios, es principalmente perjudicial para nuestra forma de vida.
Si queremos dramatizar con un ejemplo la cantidad de tiempo que pierde una persona en el día para movilizarse de Comas a Miraflores en una hora punta podemos deducir que aproximadamente le lleva 2 horas al día, pudiendo hacerlo tranquilamente en 45 minutos en condiciones normales de transito. Si consideramos que este usuario es una persona diariamente se dirige a su centro de trabajo de lunes a sábado y debe retornar al punto inicial, podemos suponer que pierde alrededor de 2 horas y media al día, 65 horas al mes y 780 horas (32 días) al año solamente viajando en combi.
Si a ello le sumamos lo siguientes factores desencadenantes, podemos encontrar la gran smog que se genera al ya contaminado ambiente de Lima, la cantidad de combustible que se desperdicia con los vehículos detenidos (se estima que solamente queda 30 años de abastecimiento de combustible en el mundo), el estrés de los conductores y pasajeros, la aparición de delincuentes que se aprovechan del caos vehicular, entre otros.
Asimismo, se sabe que la gran mayoría de vehículos que se dedican al transporte público infringen los requisitos exigidos durante la constatación de sus características, generando incomodidad e inseguridad en los pasajeros. Esto, a pesar la actual normativa de las Revisiones Técnicas Vehiculares, sin embargo, algo es cierto, explíquenme cómo puede un vehículo estar siempre en óptimas condiciones si las pistas donde transitan se encuentran en pésimo estado.
La actual política que pretende incrementar el costo de las multas de tránsito, seguramente intenta concientizar y regular el mal hábito de los conductores a nivel nacional, si bien es cierto es loable, definitivamente debe ir acompañado de una reingeniería del tránsito. Considero que utilizando la tecnología de lo obvio (imitar, igualar y superar) aprendiendo de las culturas de países más desarrollados donde el transporte público se centraliza principalmente en trenes, subterráneos y otros medios de mejor calidad.
Está por demás decir que Lima tiene una sobrepoblación de transporte público, gran parte de ellas con más de 20 años de antigüedad, la falta de oportunidades laborales han hecho necesario que gran parte de los desempleados opten por oficios como chofer de ómnibus, combis y taxistas. Incluso muchos, sin tener la experiencia y/o la licencia debida circulan sin mayor vergüenza por las calles, exponiendo diariamente a la población a accidentes de tránsito.
Sin embargo, ante la necesidad de los ciudadanos y a pesar de todas las causas expuestas, este tipo de servicios continua teniendo alta demanda, esto por supuesto, porque no existen otros medios de mejor calidad que pueda sustituir a los actuales.
Para salir de la "era combi" hay que partir de algunos puntos básicos:
1. La prioridad en el transporte público de pasajeros debe ser el pasajero, y no la búsuqeda de lucro del transportista. Actualmente predomina esto último.
2. Dentro de la actual situación, pierden todos: el usuario, la ciudad y el transportista. El exceso de demanda afecta a este último.
3. Salir de la "era combi" no sólo es un tema de orden,desarrollo, economía.Es -como lo dice la defensoría del Pueblo- "un desasfío en defensa de la vida".
Fe de erratas.
Corrijo el punto 2. El exceso de OFERTA es lo que afecta al transportista.
Lucho; sin duda alguna el transporte en Lima es un caos, no solo por la cantidad de unidades en mal estado, si no también por el pésimo servicio de los cobradores y chóferes, así como en la informalidad imperante tanto en empresas como en rutas. Pero la responsabilidad no es solo de estos empresarios del transporte metropolitano, es sobre todo de aquella persona que elegimos para que solucionara estos problemas, aquel personaje que llamamos ALCALDE DE LIMA; CASTAÑEDA
NO continuo con la licitación internacional y puesta en operación del Tren Eléctrico (desde el 2002 “primer Gobierno de CASTAÑEDA” hasta que el Gobierno por falta de capacidad de nuestro ALCALDE DE LIMA, lo asumió este 2009), se ha olvidado de los taxis (aquel servicio que Alberto Andrade comenzó a solucionar) y con respecto a las revisiones técnicas, nuevamente el Gobierno lo asume, NO ha puesto en operación el sistema de terminales terrestres de pasajeros para el transporte interprovincial (léase el plan de gobierno municipal de UNIDAD NACIONAL – SOLIDARIDAD NACIONAL del 2006); nuevamente INCAPACIDAD, y ahora EL METROPOLITANO, este sistema de trasporte que CASTAÑEDA declaro el 17 de marzo del 2008 que haría que Lima ingrese a la modernidad y que estaría en marcha a partir del 2009 (véase reporte de la Agencia Peruana de Noticias ANDINA) preguntemos a mis queridos vecinos barranquinos si es verdad que EL METROPOLITANO les ha traído modernidad o por el contrario caos y desorden a un distrito tan bello y tradicional de Lima, por eso decimos que nuevamente nosotros los limeños hemos sido estafados; CASTAÑEDA NO CUMPLIO; DOS GOBIERNOS MUNICIPALES SIN CUMPLIR; OCHOS AÑOS DE INCAPACIDAD, BASTA YA…
En el Plan de Gobierno de UNIDAD NACIONAL – SOLIDARIDAD NACIONAL; estos eran algunos de los 17 puntos que CASTAÑEDA NO CUMPLIO………….
CESAR HURTADO CAVILIA
DNI 09894451
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